Ayer, mientras esperaba la consulta de mis sobrinos en la zona de pediatria de la clinica Javier Prado (clinica q debo agregar, tiene los paramedicos mas potables de toda Lima) me encontre con una amiga de mi prima, a la que llamare "la coneja" y no por lo pronunciado de sus incisivos, si no mas bien x q en los ultimos años ha tenido tres crios.

La coneja: Querido jamas pense q llegaria el dia en que te vería viejo!
Yo: Aguanta mamacita viejo yo? y tu que?
La Coneja: Yo tengo 3 hijos mi amor, ya asumi que las arrugas surcaran mi rostro, pero tu? pense que serias for ever yung

Luego de semejante cachetada a mi autoestima la coneja se fue como si tal cosa, pero me dejo pensando... habia envejecido en los últimos meses? el stress habia acabado conmigo y mi cara de niño travieso? (eso me decía cierto chico con el que alguna vez salí y yo me la creí ok?).

Un rato después y ya en la soledad de mi habitación, me enfrente al espejo con la mirada mas critica posible y empece a enumerar las cosas que había descuidado de mi apariencia. Caí en cuenta que ya de vacaciones me había quedado sin excusas para por ejemplo, comer mal o no hacer ejercicio.

Cuales son la excusas que usamos la mayoría de nosotros para no cuidarnos un poco, el frenesí de la vida laboral, la demandante vida familiar o el simple hecho de que estamos preocupados en otras cosas y no en la apariencia. La señal de alerta a veces llega de la mano de un tercero o el simple reflejo del espejo.

Es acaso una completa mariconada que me preocupe tanto por la apariencia o no? todo depende de como quieras verlo, creo que la falta de preocupación por uno mismo delata una baja autoestima. Cosa que me recuerda las veces que ataco a mi cuerpo con alguna hamburguesa pudiendo hacerme de un sanguchito Capresse. En este punto habrá que empezar las dietas y el ejercicio, regresar a las cremas y renovar el corte de cabello... Coneja del mal! has activado todas mis alarmas.